domingo, 13 de enero de 2008

ENTRE EL AMOR Y EL ODIO (o Monólogo de Romeo)

Maldita sea mi suerte. ¿Cómo es que entre todas las mujeres del planeta, justamente vine a caer herido de muerte por mi enemiga? Por la hija del hombre al que más odia mi padre, la hija de la mujer a la que más compadece mi madre.

No, no y mil veces no. Hado infernal que me acechas a donde quiera que voy. ¿No estaba yo feliz enamorando a Rosalía? ¿Acaso no me deleitaba yo intentando ganar su afecto? ¿No sufría hasta lo indecible al recibir sus rechazos? ¿No era eso amor?

Y no, no lo era. En mala hora llegó Eros a mostrarme lo que era el amor. Una mirada bastó. Y olvidé el nombre de Rosalía. Y olvidé el "amor" que sentía por ella. No me tomó más, la flecha del juguetón Cupido se clavó en mi corazón con un ímpetu sobrenatural. Bastó escuchar su voz de gorrión y ver sus ojos tristes y reflexivos, para que yo me olvidara de toda mujer que estuvo jamás entre mis brazos.

Y Cupido, oh grandísimo bribón, la hirió también. Sin embargo su herida no es tan profunda como la mía, a fe mía que no lo es. Y no sé que más hacer. Me estoy volviendo loco, loco de amor pero también de odio. Un odio hacia su sangre. Un odio a su apellido. Maldita la hora en que nací Montesco. Aborrezco mi nombre y aborrezco su nombre. El nombre más dulce, mi amada Julieta, un nombre que es música de los ángeles a mis oídos. Y así el amor se funde con el odio, cuando digo su nombre completo: Julieta Capuleto.

Yo renunciaría a mi nombre, a mi estirpe, a mi herencia. Dejaría de ser Montesco, dejaría mi amado terruño si tan solo pudiera llevarla conmigo. Partir lejos, donde nadie conozca nuestros apellidos y vivir las mieles de este amor que nos atormenta por lo que el mundo tiene que decir sobre él. Oh Amor te odio, oh enemigo te amo. ¿Ha conocido la humanidad una contradicción más grande en toda su historia?

Pero no, todo lo anterior es palabrería absurda. Como dije antes, ella siente amor, pero un amor juvenil nada más. Algo pasajero. Le es más caro su apellido, su sangre, su gloriosa estirpe. Prefiere ella esto a todo lo que le ofrece mi atormentado corazón.

Así sea pues. Que Romeo se va de este lugar, a un país lejano, de extrañas costumbres y de extravagantes idiomas. Que Romeo se va con las alas rotas, con el corazón destrozado y con el alma en pena. Pero por lo menos conserva lo más grande que habría sacrificado por Julieta: SU APELLIDO.

CAMINO ME ENTREGO A TI. NO TENGO A DONDE IR, Y A DONDE VOY NADIE ME ESPERA. QUE EN TUS SENDAS OLVIDE YO ESTE AMOR TAN INCONTROLABLE, O ENCUENTRE YO LA CALMA QUE EL SEPULCRO OTORGA A LOS MORTALES. LLEVAME PUES A LUGARES EXTRAÑOS, A PAÍSES DONDE NADIE CONOZCA A LA DUEÑA DE MI VIDA. DONDE NADIE CONOZCA A JULIETA CAPULETO........ Y DONDE NADIE ME LA RECUERDE JAMÁS

ASÍ SEA

2 comentarios:

lyzyangl dijo...

Me asalta una duda

¿sera que, todos los amores verdaderos tienen un final tragico?

¿Y si uno no llega ha odiar?, ¿queda en el limbo? como una historia sin fin.

Un día alguien me dijo, ¡Hey amiga, se un poco mas egoista!.
A Romeo le falto egoismo.

Anónimo dijo...

este monólogo es de romeo y julieta? lo digo porque no lo he encontrado en la obra, aunque de la obra hable, y si lo has escrito tu te doy la enhorabuena, porque lo vi por internet y lo estoy utilizando para mis clases de teatro jeje. Me fascinó.